08 de 05 de 2017

¿Me estoy convirtiendo en un monstruo?

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Muchos síntomas raros se experimentan durante el embarazo, pero descuida: no estás mutando. En la siguiente nota te explicamos el porqué.

Conforme avanza el embarazo es normal experimentar algunas consecuencias de los cambios que experimenta el cuerpo y del aumento de las hormonas femeninas (estrógenos y progesterona), que vuelven un poquito loco al organismo. Pero, a veces, también se producen otros cambios que pueden sorprenderte y de los que no suele hablarse. No te asustes si te pasan cosas un poquito raras, todo tiene una explicación médica, ¡afortunadamente!

1. Los pies crecen.

Tengo siete meses y he tenido que comprarme zapatos de un número mayor al mío”. Durante los últimos meses del embarazo, la mayoría de las mujeres notan que tienen los pies más grandes y algunas, incluso, necesitan un calzado de mayor talla.

Ocurre por dos razones:

-La retención de líquidos.

Durante el embarazo, el cuerpo retiene mayor cantidad de agua para cubrir las necesidades de hidratación del bebé que se está formando. Esta retención sobresale al final del embarazo, hace que los pies y los tobillos se hinchen y por eso parece que han crecido.

-El aumento de peso y la relajación de las articulaciones.

La placenta segrega una hormona llamada relaxina que disminuye la tensión en las articulaciones para facilitar la movilidad ósea y articular. Esta relajación (laxitud), unida al mayor peso que tienen que soportar los pies, puede generar un vencimiento del arco del pie, alargándolo. En consecuencia, es posible que después del parto algunas mujeres necesiten usar una talla más de calzado.

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2. El cerebro ¡encoge! 

¿Será por eso que estoy tan despistada?”. Se ha comprobado que el cerebro decrece hasta un 7 % su tamaño al final de la gestación. Lo cual no significa que funcione con menor rendimiento y ello se traduzca en una pérdida de neuronas; existe una razón funcional.

Según explica la doctora Natalia López Moratalla en su informe ‘Células madre y vínculo de apego en el cerebro de la mujer’, lo que sucede es que “las terminaciones neuronales se juntan porque en el embarazo trabajan más las áreas del cerebro social que procesan la relación con los demás: las emociones, la empatía…”.

Quizá por eso todas las madres recientes vemos hermosísimos a nuestros recién nacidos aunque estén morados y arrugaditos. Las distracciones, sin embargo, están más relacionadas con las emociones. La embarazada está tan centrada en sus sensaciones y los cambios que experimenta en su cuerpo, que lo que ocurre alrededor pasa a segundo plano. O sea que nuestra mente está ahora en otra parte.

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3. Los gustos se alteran.

Ya no me dan ganas de café y me ha dado por rociar jugo de limón en todos mis alimentos”. El cambio en el gusto y la preferencia por ciertos alimentos puede ser incluso una de las primeras señales de embarazo. Muchas futuras mamás notan una especie de sabor metálico en su boca que hace variar el de la comida y, en ocasiones, hace que ingredientes o platillos que les encantaban ahora les parezcan repugnantes.

Además, es común empezar a sentir rechazo por ciertos alimentos y bebidas como el café, el alcohol, el pescado y las frituras. También es habitual que el cuerpo nos pida alimentos ácidos como el limón, las manzanas verdes o las cebollitas en vinagre, porque en el embarazo disminuye el ácido clorhídrico que se produce en el estómago para digerir la comida y hay que compensar su déficit.

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4. El olfato se agudiza.

De repente me marea el olor de mi perfume favorito”. En los primeros meses, el sentido del olfato se altera notablemente. Muchas embarazadas perciben olores que antes no notaban y sienten asco por otros que hasta entonces no les resultaban molestos. Esta sensibilidad repentina es también consecuencia de los cambios hormona- les, especialmente del aumento de estrógenos.

5. El pelo no se cae.

Desde que estoy embarazada, todo el mundo me pregunta si llevo extensiones. Nunca había tenido el cabello tan bonito”.

Si siempre has soñado con lucir una despampanante melena, este es tu momento. ¡Aprovéchalo! Los cambios hormonales (sobre todo el aumento de progesterona) y el incremento del volumen de sangre que circula por el organismo hacen que el cabello crezca más deprisa y más fortalecido, que tenga mayor cuerpo y densidad y, sobre todo, que se mantenga más tiempo en su fase de crecimiento, por lo que casi no se cae. Cuando nazca el bebé, volverá a la normalidad y perderás el cabello que no se cayó durante el embarazo. Así que… ¡disfruta de tu bonanza capilar!

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6. Cambia hasta la voz.

Mi esposo no me reconoció el otro día por teléfono. Me preguntó si estaba resfriada, pero no era así”. Aunque parezca increíble, algunas embarazadas notan incluso que su voz cambia de tono; ahora se asemeja a cuando están resfriadas (sí, lo sabemos, no suena alentador).

Ocurre que los cambios hormonales provocan una con- gestión pasajera de las mucosas de la nariz, la laringe, la tráquea y los bronquios. También puede influir la salivación abundante que aparece durante las primeras semanas, a consecuencia de las mismas hormonas alteradas. Puede aliviarse con caramelos o chicles.

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