30 de 09 de 2013

Cuento: La bebé que tenía un solo diente

El día que divisamos el primer diente de Clara fue todo un acontecimiento. Supongo que es parte del proceso de “idiotización” del que sufren algunos padres, que con una chochera desbordante se sorprenden de cada nuevo detalle por más simple y natural que sea. Me emocioné tanto que de inmediato saqué cámara, teléfono celular, saqué fotos, subí a FB, le conté a mi mamá por teléfono, en fin, me pareció todo un suceso. Tenía 8 meses., ahí estaba, radiante con su primer diente de leche, el cual palpaba con la cuchara cada vez que le daba su comidita.

Mañana cumple 9 meses, ..y aún está con su mismo primer  diente, cada vez más asomado, cada vez más grande, pero absolutamente solo lo cual la hace ver muy pero muy graciosa. Inventé un pequeño cuento para ella, que con algo más de ingredientes  de cada una de las lectoras de este Blog puede servir para esas noches en que los hacemos dormir a punta de historias inventadas e improvisadas en el momento que desafían día a día , noche a noche nuestra imaginación.

Érase una vez un pequeño diente que se asomaba en la boquita de una pequeña niña. Cuando el diente nació todos celebraron su llegada con aplausos porque él ayudaría a comer a la niña. El diente era blanquito, y fue de a poco creciendo y haciéndose cada vez más grande.  El diente era muy trabajador. Cada día junto con sus amigas las encías y su amiga lengua ayudaban a masticar y tragar toda la comidita que por la boquita entraba. El diente se sentía importante. Como era cada vez más alto, podía contemplar todo lo que en la boca ocurría, y además podía ver antes que el resto lo que por la boca entraría, así podía avisar a sus amigos cuando la cucharita se acercaba: “ahí viene!” gritaba, y todos se preparaban para empezar a trabajar.

Otras veces, por el color y olor  podía reconocer la comida, y decía “ahí viene pollo con zapallo” o “carne con espinaca”, “bananita molida” y así sus amigos se alegraban cuando la comida les gustaba. Pero pese a lo importante que se sentía, el dientito empezó a sentir que algo le faltaba..la lengua tenía muchas papilas gustativas que se acompañaban entre sí, las encías estaban por toda la boca, pero él estaba solo, y por más que trataba y trataba de mirar alrededor no lograba ver ningún otro diente. Intentó gritar, llamarlos, pero sólo respondía su propio eco dentro de la boca:  “Dientes test tes tes”. Así estuvo, días, semanas, hasta que una noche muy triste comenzó a derramar algunas lagrimitas.

Las encías sintieron a su amigo diente que estaba triste y le preguntaron “¿qué te sucede?” Y el diente respondió “quisiera estar con más dientes, todos están acompañados, menos yo”. “no te preocupes” respondieron la encías, “ellos están, sólo que están escondidos”. “¡cómo?” preguntó el diente, “así es”, dijo la encía de arriba, “debajo de nosotras se esconden todos tus hermanitos, lo que pasa es que hay algunos que se demoran más en aparecer, sólo hay que tener paciencia, estoy segura que faltan pocos días para que otro dientito venga a hacernos compañía, nosotras te ayudaremos a traerlos para que no estés tan solito”. El diente se alegró muchísimo de saber que pronto estaría en compañía de más hermanos.

Y tal como prometió la encía, poco a poco empezaron a salir de sus escondites. El primero en aparecer fue su vecino diente de abajo, juntos jugaban a adivinar qué comida masticarían cada vez. Luego llegaron los hermanitos de arriba, como buen hermano mayor, el diente les enseñaba a todos cómo debían morder para hacer un buen trabajo. Y así aparecieron todos, eran muchos, más de los que dientito había imaginado, y se transformaron en una gran familia. Había de todos los tipos y tamaños, unos más filudos, otros más delgados, otros más gruesos, y cada uno tenía un hermano gemelo.  Juntos formaban un muy buen equipo y se pasaban los bocados para que quedaran bien molidos. El dientito estaba al fin feliz en compañía de sus hermanitos dientes y muelas, y junto a sus amigas la lengua y las encías trabajaron por siempre para ayudar a que  la pequeña niña se alimentara bien y creciera grande y fuerte.

Colorin colorao este cuento se ha acabado. FIN

 

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